martes, 9 de septiembre de 2014

Las víctimas, las leyes y el Estado

Apenas el pasado viernes en sesión del Congreso del Estado realizada en Matehuala se aprobó la nueva Ley de Víctimas para el Estado de San Luis Potosí, legislación que requería no sólo de una actualización sino que debía armonizarse con la Ley General. Recordarán que esta Ley federal fue impulsada por el movimiento por La Paz la justicia y dignidad encabezada entre otros por Javier Sicilia e Isabel Miranda de Wallace además de otros y otras notables luchadores sociales, todas y todos con la similitud de ser víctimas del delito y/o de violaciones a derechos humanos.


Después de varios episodios La Ley General llego con cambios trascendentales que posicionan a las víctimas en el lugar que les corresponde, como eje central en los procedimientos penales y con la atención prioritaria que el Estado debe proporcionarles.


En San Luis Potosí deberá seguirse el mismo camino, con grandes retos y con enormes desafíos por fomentar la cultura de atención a las víctimas. Con transformaciones que se sientan en el viacrucis que deben enfrentar las personas cuando deben denunciar un delito, dolorosa experiencia enfrentar a quienes en teoría deben ser sus aliados, representantes y compañeros, ese sistema viciado que está plagado de actitudes de desprecio y desinterés por apoyar a quien ha sufrido la pérdida de un ser querido, de su patrimonio o de su tranquilidad familiar.


 Ese sistema que es prejuicioso, que revictimiza y trata a las víctimas con desagrado por atreverse a creer que merecen justicia y una reparación del daño causado.


Ese sistema que genera incomodidad y hasta vergüenza en quienes denuncian, con el temor de ser exhibidas sus historias en la prensa y que la poca privacidad que les queda sea invadida y robe su intimidad.



Hasta ahora las víctimas deben de enfrentar solas estos procesos, si se cuenta con recursos económicos podrán contratar un abogado o abogada que les represente y si tienen suerte, que eficientemente les defienda.


Esta nueva Ley pretende colocar a las víctimas en un papel distinto, responsabiliza al estado para que a través de sus instituciones verdaderamente represente a quienes sufren un delito o la violación a sus derechos, garantiza que de forma inmediata se reciba la atención médica, jurídica y psicológica. Que se tenga a un representante de las víctimas, que el sistema cambie y cuide a las personas, incluso que repare el daño en forma subsidiaria.


Como les he compartido la Ley por sí sola no garantiza los cambios en la realidad de las personas, ayuda y se vuelve una herramienta para que las instituciones por conducto de las personas que las integran se comprometan y apliquen las leyes en su más estricto sentido. Por esto resulta por demás determinante que se sigan buscando los perfiles adecuados para garantizar que las instituciones cuenten con las personas mejor calificadas y con la convicción necesaria para trasmitir a las víctimas esa confianza y seguridad que sólo a través de la empatía y el profesionalismo se puede lograr.


Una novedad en esta ley es situar a las víctimas de violaciones a derechos humanos, colocándolas en el mismo nivel de importancia y compromiso para el estado que las víctimas del delito.


A nivel internacional en materia de derechos humanos nuestro País ha recibido varias sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en casi todas ellas podemos darnos cuenta de cómo de forma sistemática se han violado los derechos de las víctimas, de cómo la impunidad y el abuso de autoridad lastiman a las víctimas, de cómo las víctimas se transforman en perseguidos y de forma lamentable se alejan del derecho a la verdad, de conocer que realmente sucedió, las causas y los orígenes que la acerquen a la justicia. Esa justicia a quienes tiene derecho.




El tiempo apremia en la atención a víctimas pues ellos ya no pueden esperar...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario