La llamada esclavitud moderna
se encuentra en estos momentos en los reflectores de los países del mundo
debido al largo alcance y sus fructíferas ganancias.
Esta práctica crece gracias
a la falta de atención de los gobiernos que genera un alto grado de impunidad y
a la falta de capacitación de las y los servidores públicos encargados de
atender los delitos de este tipo. Los enganchadores pertenecientes a toda una
red de tráfico se han vuelto sofisticados en su manera de operar.
La trata de personas es una
forma de esclavitud (sexual o laboral) que involucra el secuestro, el engaño o
la violencia. Debemos contribuir a que en las investigaciones cuando una
persona (en su mayoría mujeres jóvenes) es denunciada como desaparecida la
primera reacción sea “se fue con el novio”. Porque resulta que esa es
precisamente la forma de operar, utilizando redes sociales se hace amistad y se
comienza el enganche, provocando empatía y confianza para posteriormente llegar
al encuentro personal, donde con regalos y detalles se gana la confianza y enamoran
a las chicas, previamente a ser muy bien estudiadas a través de su perfil en
las redes sociales, conocen no sólo sus gustos y círculo de amistades, sino que
también detectan su nivel socioeconómico y grado de escolaridad. Los
enganchadores, jóvenes de buena apariencia y facilidad de palabra ya no se
ocultan y no temen dar la cara a la familia o amistades de la víctima, al fin y
al cabo huirán y saben que es poco probable las autoridades les investiguen al
menos de forma inmediata.
Las víctimas de trata suelen
ser reclutadas mediante engaños (tales como falsas ofertas de trabajo u ofertas
engañosas que no aclaran las condiciones en las que se va a realizar el trabajo
ofrecido) y trasladadas hasta el lugar donde son explotadas, o bien por el
enamoramiento que facilita el objetivo de llevarlas o viajar aún con su
consentimiento, sin saber la cruda realidad que les espera.
En los lugares de
explotación, las víctimas son retenidas por sus captores mediante amenazas,
deudas, mentiras, coacción, violencia, entre otros mecanismos, y son obligadas
a prostituirse o a trabajar en condiciones infrahumanas. En nuestro País según
cifras de investigadores en el tema ocho estados tienen la mayor incidencia de
denuncias o son los nuevos puntos de explotación y entrenamiento: Tlaxcala,
Estado de México, Chihuahua, Guanajuato, Puebla, Oaxaca, Distrito Federal y
Chiapas.
El 30 de julio se ha
designado como día mundial contra la trata de personas y requiere más allá de
buenas intenciones y reflexiones sobre el tema, acciones decididas y efectivas,
pues en este delito en particular el tiempo de reacción de las autoridades es
determinante para dar esperanza de localizar a las víctimas y evitar su
explotación, pues al ser un delito con redes trasnacionales muchas de las personas
captadas son llevadas de forma inmediata al extranjero, haciendo aún más
difícil su localización y ayuda.
Sin escrúpulos y sin respeto
a la dignidad, ese es el entorno que sobrevivientes de la trata de personas
dicen ocurre, donde las personas pierden esa calidad pues son tratadas como
objetos, como mercancía y sin importar en nada sus derechos, sin sentirse humanos…
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