martes, 5 de agosto de 2014

La trata de personas y sus perversos matices

La llamada esclavitud moderna se encuentra en estos momentos en los reflectores de los países del mundo debido al largo alcance y sus fructíferas ganancias.


Esta práctica crece gracias a la falta de atención de los gobiernos que genera un alto grado de impunidad y a la falta de capacitación de las y los servidores públicos encargados de atender los delitos de este tipo. Los enganchadores pertenecientes a toda una red de tráfico se han vuelto sofisticados en su manera de operar.


La trata de personas es una forma de esclavitud (sexual o laboral) que involucra el secuestro, el engaño o la violencia. Debemos contribuir a que en las investigaciones cuando una persona (en su mayoría mujeres jóvenes) es denunciada como desaparecida la primera reacción sea “se fue con el novio”. Porque resulta que esa es precisamente la forma de operar, utilizando redes sociales se hace amistad y se comienza el enganche, provocando empatía y confianza para posteriormente llegar al encuentro personal, donde con regalos y detalles se gana la confianza y enamoran a las chicas, previamente a ser muy bien estudiadas a través de su perfil en las redes sociales, conocen no sólo sus gustos y círculo de amistades, sino que también detectan su nivel socioeconómico y grado de escolaridad. Los enganchadores, jóvenes de buena apariencia y facilidad de palabra ya no se ocultan y no temen dar la cara a la familia o amistades de la víctima, al fin y al cabo huirán y saben que es poco probable las autoridades les investiguen al menos de forma inmediata.


Las víctimas de trata suelen ser reclutadas mediante engaños (tales como falsas ofertas de trabajo u ofertas engañosas que no aclaran las condiciones en las que se va a realizar el trabajo ofrecido) y trasladadas hasta el lugar donde son explotadas, o bien por el enamoramiento que facilita el objetivo de llevarlas o viajar aún con su consentimiento, sin saber la cruda realidad que les espera.


En los lugares de explotación, las víctimas son retenidas por sus captores mediante amenazas, deudas, mentiras, coacción, violencia, entre otros mecanismos, y son obligadas a prostituirse o a trabajar en condiciones infrahumanas. En nuestro País según cifras de investigadores en el tema ocho estados tienen la mayor incidencia de denuncias o son los nuevos puntos de explotación y entrenamiento: Tlaxcala, Estado de México, Chihuahua, Guanajuato, Puebla, Oaxaca, Distrito Federal y Chiapas.


El 30 de julio se ha designado como día mundial contra la trata de personas y requiere más allá de buenas intenciones y reflexiones sobre el tema, acciones decididas y efectivas, pues en este delito en particular el tiempo de reacción de las autoridades es determinante para dar esperanza de localizar a las víctimas y evitar su explotación, pues al ser un delito con redes trasnacionales muchas de las personas captadas son llevadas de forma inmediata al extranjero, haciendo aún más difícil su localización y ayuda.



Sin escrúpulos y sin respeto a la dignidad, ese es el entorno que sobrevivientes de la trata de personas dicen ocurre, donde las personas pierden esa calidad pues son tratadas como objetos, como mercancía y sin importar en nada sus derechos, sin sentirse humanos…

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