Estamos a un día para que comience la
implementación del nuevo sistema penal, un desafío enorme para todo el sistema
de justicia, para el poder judicial, los defensores de oficio y particulares,
los agentes del ministerio público y las corporaciones policiales; incluso para
las víctimas lo será.
Existe sobrada preocupación porque esté lista la infraestructura, los edificios, los muebles, le energía eléctrica, la comunicación telefónica y hasta la conexión a internet. Que resultan ser lo menos importante. Pues quienes como siempre dan sentido a las reformas y las leyes somos las personas.
Las nuevas reglas del procedimiento sin lugar a dudas se irán resolviendo con varios tropiezos, errores y ensayos. Las nuevas generaciones de profesionistas tendrán una ventaja para asimilar este sistema. Los que más resistencias al cambio tendrán son quienes no creen en el sistema, quienes están más acostumbrados a litigar por medio de las "relaciones políticas" y no con los argumentos de la ley.
El sistema requiere entonces un cambio de paradigma sobre el derecho, una concepción diferente, es volver a estudiar, incluso salir de esa zona de confort que permite el derecho escrito, donde se utilizan los formatos o machotes para todos los juicios
La argumentación basada en el conocimiento y análisis serán las nuevas armas del procedimiento, además de por supuesto contar con una excelente oratoria, nos acercaremos entonces a las películas y series de televisión donde las y los abogados inspiran, derrochando argumentos con una retórica que atrapa y hace creer en la justicia.
Ese día ha llegado, no hay más plazos, el altiplano potosino será ya el parte aguas en la historia jurídica de San Luis Potosí, de aquí en adelante deberán las universidades específicamente las facultades de derecho, trascender y retomar la formación de seres humanos llenos de convicción por el servicio, con ética profesional y dispuestos a poner en alto, lo más grande que puede tener un abogado y abogada que es su prestigio.
Recuerden que es mil veces mejor, perder un caso, que perder el prestigio...
Existe sobrada preocupación porque esté lista la infraestructura, los edificios, los muebles, le energía eléctrica, la comunicación telefónica y hasta la conexión a internet. Que resultan ser lo menos importante. Pues quienes como siempre dan sentido a las reformas y las leyes somos las personas.
Las nuevas reglas del procedimiento sin lugar a dudas se irán resolviendo con varios tropiezos, errores y ensayos. Las nuevas generaciones de profesionistas tendrán una ventaja para asimilar este sistema. Los que más resistencias al cambio tendrán son quienes no creen en el sistema, quienes están más acostumbrados a litigar por medio de las "relaciones políticas" y no con los argumentos de la ley.
El sistema requiere entonces un cambio de paradigma sobre el derecho, una concepción diferente, es volver a estudiar, incluso salir de esa zona de confort que permite el derecho escrito, donde se utilizan los formatos o machotes para todos los juicios
La argumentación basada en el conocimiento y análisis serán las nuevas armas del procedimiento, además de por supuesto contar con una excelente oratoria, nos acercaremos entonces a las películas y series de televisión donde las y los abogados inspiran, derrochando argumentos con una retórica que atrapa y hace creer en la justicia.
Ese día ha llegado, no hay más plazos, el altiplano potosino será ya el parte aguas en la historia jurídica de San Luis Potosí, de aquí en adelante deberán las universidades específicamente las facultades de derecho, trascender y retomar la formación de seres humanos llenos de convicción por el servicio, con ética profesional y dispuestos a poner en alto, lo más grande que puede tener un abogado y abogada que es su prestigio.
Recuerden que es mil veces mejor, perder un caso, que perder el prestigio...