Tal vez pocas personas
conocen de forma completa lo que describe el artículo 3 de la constitución
federal, pero lo que la gran mayoría sabe de él, es una oración que entra de
memoria en la formación escolar; -la educación es laica, gratuita y
obligatoria- me enfocare en lo último "obligatoria"
¿Para quién es obligatoria?
Cuándo suelo lanzar esta pregunta suelen contestarme:
Para todos
Para niños y niñas
Para los papás de los niños
Y suelo cuestionarles
nuevamente y ¿quién no cumpla con esta obligación, que le sucede? Y pronto
regresan las respuestas:
Que los sanciones, que los
castiguen, bueno hay quien incluso opina que los metan a la cárcel.
Obviamente el legislador al
establecer la obligatoriedad no se refería a esto; sino que el Estado es quien
está obligado a permitir que todas y todos vivamos este derecho; es decir. Debe
poner escuelas, con butacas y materiales, y lo más importante debe designar
docentes.
Entonces cumplida esta
obligación cada persona puede decidir sí ejerce su derecho a esa educación o
acude a una escuela particular (que también esta normada por el estado). En
este momento la obligatoriedad es desde preescolar hasta bachillerato.
Podemos entonces analizar
que el Estado debe garantizarnos este derecho y tiene además la permanente
obligación de revisar la currícula y el desempeño de sus docentes para
otorgarnos la más alta educación. Hoy este compromiso se amplía ante el desafío
de incorporar el tema de los derechos humanos como un eje transversal y rector,
por la reforma al artículo primero de la constitución federal
El tema de fondo sobre la
educación en México tiene profundas contradicciones y contrastes; no es lo
mismo dar clases o recibirlas en el Tec de Monterrey que en las comunidades de
la Huasteca, no es lo mismo llegar en vehículo de lujo a dar clases con
estacionamiento privado que caminar un par de horas y llegar a la escuela que
ni ventanas tiene, no es lo mismo encontrar un docente apasionado, preparado y
con convicción que otro que sólo le interesa que lleguen los cheques y las
suspensiones de clases.
Entre los múltiples matices
de este tema se señala casi de forma unánime que la "educación" tiene
enormes carencias.
Hoy miles de jóvenes en el
País han hecho o están haciendo sus exámenes de admisión en el nivel
profesional, algunos están ya contentos pues aparecieron en la codiciada lista
de aprobados, pero muchos mas no obtuvieron un lugar para continuar con este
anhelo. Qué expectativa tiene estos jóvenes, esperar un año, un semestre,
estudiar otra carrera, etc., algunos podrán pagar en una escuela particular,
otros no, y es ahí donde la brecha en el acceso a la educación se hace grande y
profunda.
Todos los análisis respecto
al tema de desarrollo, derechos humanos, economía, etc., coinciden en que sólo
con educación se puede transformar el País y lograr elevar el nivel de vida,
pero con el nivel de rechazados y de deserción escolar parece ser un fracaso
anunciado.
Ojalá pueda ver que se deje
de aumentar el presupuesto en materia de seguridad y con ese mismo ímpetu se
incremente lo destinado a educación.
Para que entonces dejemos de
ser un País y un Estado atractivo sólo por “su mano de obra calificada”, donde
se busquen a sus profesionistas y no sólo a sus obreros y obreras. Ahí comienza
el desarrollo, mientras tanto las cosas seguirán igual…
Vale la pena señalar que
incluso en los niveles en donde existe la obligación constitucional de
proporcionar educación de parte del estado aún sigue en deuda y no se cubre en
su totalidad.
Sólo hay una lamentable
coincidencia: que se perjudica siempre a los alumnos y alumnas más vulnerables,
quienes siguen esperando que el Estado les garanticé su Derecho humano al
acceso a la educación de calidad.
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