jueves, 17 de julio de 2014

La educación como derecho

Tal vez pocas personas conocen de forma completa lo que describe el artículo 3 de la constitución federal, pero lo que la gran mayoría sabe de él, es una oración que entra de memoria en la formación escolar; -la educación es laica, gratuita y obligatoria- me enfocare en lo último "obligatoria"

¿Para quién es obligatoria? Cuándo suelo lanzar esta pregunta suelen contestarme:

Para todos

Para niños y niñas

Para los papás de los niños

Y suelo cuestionarles nuevamente y ¿quién no cumpla con esta obligación, que le sucede? Y pronto regresan las respuestas:

Que los sanciones, que los castiguen, bueno hay quien incluso opina que los metan a la cárcel.

Obviamente el legislador al establecer la obligatoriedad no se refería a esto; sino que el Estado es quien está obligado a permitir que todas y todos vivamos este derecho; es decir. Debe poner escuelas, con butacas y materiales, y lo más importante debe designar docentes.

Entonces cumplida esta obligación cada persona puede decidir sí ejerce su derecho a esa educación o acude a una escuela particular (que también esta normada por el estado). En este momento la obligatoriedad es desde preescolar hasta bachillerato.

Podemos entonces analizar que el Estado debe garantizarnos este derecho y tiene además la permanente obligación de revisar la currícula y el desempeño de sus docentes para otorgarnos la más alta educación. Hoy este compromiso se amplía ante el desafío de incorporar el tema de los derechos humanos como un eje transversal y rector, por la reforma al artículo primero de la constitución federal

El tema de fondo sobre la educación en México tiene profundas contradicciones y contrastes; no es lo mismo dar clases o recibirlas en el Tec de Monterrey que en las comunidades de la Huasteca, no es lo mismo llegar en vehículo de lujo a dar clases con estacionamiento privado que caminar un par de horas y llegar a la escuela que ni ventanas tiene, no es lo mismo encontrar un docente apasionado, preparado y con convicción que otro que sólo le interesa que lleguen los cheques y las suspensiones de clases.

Entre los múltiples matices de este tema se señala casi de forma unánime que la "educación" tiene enormes carencias.

Hoy miles de jóvenes en el País han hecho o están haciendo sus exámenes de admisión en el nivel profesional, algunos están ya contentos pues aparecieron en la codiciada lista de aprobados, pero muchos mas no obtuvieron un lugar para continuar con este anhelo. Qué expectativa tiene estos jóvenes, esperar un año, un semestre, estudiar otra carrera, etc., algunos podrán pagar en una escuela particular, otros no, y es ahí donde la brecha en el acceso a la educación se hace grande y profunda.

Todos los análisis respecto al tema de desarrollo, derechos humanos, economía, etc., coinciden en que sólo con educación se puede transformar el País y lograr elevar el nivel de vida, pero con el nivel de rechazados y de deserción escolar parece ser un fracaso anunciado.

Ojalá pueda ver que se deje de aumentar el presupuesto en materia de seguridad y con ese mismo ímpetu se incremente lo destinado a educación.

Para que entonces dejemos de ser un País y un Estado atractivo sólo por “su mano de obra calificada”, donde se busquen a sus profesionistas y no sólo a sus obreros y obreras. Ahí comienza el desarrollo, mientras tanto las cosas seguirán igual…

Vale la pena señalar que incluso en los niveles en donde existe la obligación constitucional de proporcionar educación de parte del estado aún sigue en deuda y no se cubre en su totalidad.


Sólo hay una lamentable coincidencia: que se perjudica siempre a los alumnos y alumnas más vulnerables, quienes siguen esperando que el Estado les garanticé su Derecho humano al acceso a la educación de calidad. 

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