En México la figura de las comisiones de derechos
humanos se encuentran en una etapa de consolidación, la Nacional está en sus 25
años y la de San Luis Potosí 23, organismos relativamente jóvenes pero con una
importancia trascendental en su mandato.
Es necesario recordar que el término ombudsman deriva
de un término europeo se empleó en Suecia en 1809 y se aplicó para definir al
funcionario investigador de las quejas del público en contra de la burocracia
gubernamental. En Suecia se consolidó y de ahí se trasladó a otras ciudades del
mundo. El primer Ombudsman fue el Barón L.A. Mannerheim.
El mandato para los organismos estatales y nacional no
ha cambiado a este término original, pues constitucionalmente en el artículo
102 apartado B se señala la función de las Comisiones, que esencialmente es
recibir quejas en contra de los servidores públicos en el ejercicio de sus
funciones.
Los organismos públicos autónomos de defensa de
derechos humanos nacieron con el mote de que "defienden delincuentes"
tal vez sus orígenes, la forma de actuar de sus primeros funcionarios o la
publicidad de su trabajo les acarreó este equivocado calificativo. Que además
ha perdurado y servido de justificación entre algunas autoridades respecto a su
deficiente trabajo. Todavía hoy en día hay quien dice que por culpa de los
derechos humanos no pueden hacer su trabajo o que desde que existen los
derechos humanos todo se descompuso.
Nada más equivocado, las comisiones tienen un fin
común que es: buscar siempre la legalidad, promover los principios de respeto y
dignidad de la persona, de todas las personas.
Aún y cuando sus funciones incluso parecieran
limitadas, las autoridades y una parte de la sociedad (que desconoce sus
alcances) le juzgan de manera equivocada, si aumentan los delitos dicen que es
por los derechos humanos, si hay rebeldía en las escuelas y hogar dicen que es
por los derechos humanos, si las personas acusadas de un delito obtienen su
libertad dicen que es culpa de los derechos humanos... En este escenario su
transitar no ha sido sencillo, pues por un lado se ha confrontado con las
autoridades para ganar un reconocimiento en su labor de investigación y al
emitir sus recomendaciones. Y por el otro se ha buscado contar con el apoyo de
la sociedad buscando las alianzas que le permitan legitimar su trabajo.
En nuestro País no es sencillo defender derechos
humanos, esta profesión juntó a la de los periodistas es la más riesgosa para
desempeñar, siempre se está en la posición de incomodara y lastimar intereses
de grupos de poder, si observamos el escenario que existe en la actualidad
donde priva la impunidad, donde la autoridad no realiza su función y por el
contrario persigue intereses personales, donde el nivel de justicia sólo crea
desaliento, no abona nada a la cultura de los derechos humanos. Eleonor Roosvelt alguna vez dijo: que “es más
inteligente tener esperanza que no tenerla, tratar de hacer las cosas que no
intentarlo”. Estaba convencida de que “el futuro pertenece a quienes creen en
la belleza de sus sueños”. Por ello las y los defensores de derechos humanos
somos idealistas soñadores.
En estos momentos de crisis es donde las Comisiones
deben de honrar a su mandato, sin miedo, sin titubeos y con plena autonomía.
Siempre será mucho más fácil denostar y criticar a las instituciones y esto no
pretende alejarse del escrutinio social y de la transparencia y rendición de
cuentas que debe garantizarse plenamente. Pero no olvidemos que ha costado
tanto trabajo y esfuerzo consolidar organismo públicos autónomos, que para ciertos
grupos es apremiante debilitarles sin ningún remordimiento y bajo cualquier
argumento.
Siempre habrá cosas en que mejorar, si es así que se
digan puntualmente, pero no mediante los ataques mal intencionados y desde las
tinieblas. Siempre existirán posturas distintas, gracias a esa diversidad es
que se puede avanzar y crecer.
La progresividad de los derechos humanos hoy debe de
estar más presente que nunca, reconocer que su mandato es el de constituirse
como una magistratura de opinión, de pronunciarse en todos aquellos casos como
la voz del pueblo, del débil, del ofendido. De ser un contra peso de los abusos
de la autoridad y siempre estar del lado de las víctimas.
Y ese camino aún tiene mucho por andar...
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