El tema de la seguridad ha ido evolucionando en gran
medida a partir de 11 de septiembre de 2001, podemos hablar de un antes y un
después en el análisis y la percepción de la misma.
Después del ataque a las torres gemelas los niveles de
seguridad se pusieron en alerta y se comenzó a hablar de la "tolerancia
cero" término totalmente equivocado pues la tolerancia representa un valor
humano que beneficia a la convivencia social y debe estar siempre presente en
las personas, aunque a lo que realmente se refería el contexto era a que se
aplicara la ley de manera uniforme y sin ese factor de discrecionalidad que
suele darse, pues la ley se aplica dependiendo la persona que se trate. A eso
se le llama impunidad
El tema de la seguridad entonces, comenzó a restringir
derechos a cambio de ofrecer seguridad y tranquilidad ante la psicosis
colectiva de los ataques terroristas.
Se comenzó a sospechar de todos los diferentes, si los
diferentes a quienes se sentían dueños del poder y justificaban casi cualquier
actuación, incluso la tortura para garantizar la seguridad de todos y todas.
Sobra decir las consecuencias de esa política respecto a la seguridad nacional,
ningún estado del mundo ha mejorado su seguridad a partir de este camino, donde
lo único que ocurre es la separación entre la sociedad y las fuerzas del orden,
los abusos del poder, la corrupción y las violaciones a derechos humanos
Entonces cual es el camino a seguir. La seguridad
humana se desarrolla como concepto integral de seguridad. Mientras la noción
seguridad nacional apunta a la seguridad y defensa de un estado o nación, la
seguridad humana se centra en el usuario final de la seguridad, el ser humano.
Por tanto, incorpora resguardos que protejan al ser humano de abusos por parte
del Estado. Aquí es donde se retoma el tema de proximidad social, volver al
origen de la cercanía, incluso la empatía con la sociedad, conocer el entorno.
Sabiendo que sólo con la confianza y colaboración de las personas se puede
garantizar la seguridad como concepto integral
Esta fórmula exige el respeto pleno a los derechos
humanos, con agentes del estado con una formación profesional y que crean que
son parte indispensable del funcionamiento de la sociedad, que sean ejemplo de
entereza y honradez. No más justicieros o verdugos.
Recientes hechos en nuestro País ponen en duda el
compromiso y el efectivo desempeño de los servidores públicos encargados de la
seguridad. El estado debe de realizar una efectiva investigación de los hechos
y sancionar a quienes hayan incurrido en delitos, garantizar a las familias de
las víctimas el acceso al derecho a la verdad con una investigación contundente
que no permita cabos sueltos, que respete el debido proceso, una efectiva
reparación de los daños y transparencia de sus actuaciones, sólo así podrá
comenzar a recuperar la confianza ya perdida por muchos ciudadanos y ciudadanas
quienes han visto y sentido en carne propia que quienes deberían de protegerles
se han vuelto sus agresores
Hoy el camino es claro y la sociedad lo exige, no más
abusos, no más impunidad, no más represión, no más violaciones a derechos humanos.
La autoridad del Estado sólo puede legitimarse a través de la gente a la que
sirve
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